¿Por qué jugar?
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¿Por qué jugar? *
Porque el juego no es solo cosa de niños. Es una herramienta poderosa para transformar la cultura organizacional, fortalecer equipos y potenciar habilidades clave para el mundo del trabajo.
Lo que dice la evidencia:
Aumenta la creatividad y la resolución de problemas.
Un estudio de la Universidad de Harvard encontró que los entornos lúdicos incrementan la generación de ideas originales y fomentan el pensamiento no lineal —una habilidad crítica en contextos de alta incertidumbre. (Source)
Mejora la colaboración y la comunicación.
Las dinámicas lúdicas ayudan a romper jerarquías y crear condiciones de equidad psicológica, facilitando la escucha activa, la empatía y la toma de decisiones compartida. Esto se traduce en equipos más unidos y productivos. (Google’s Project Aristotle)
Reduce el estrés y mejora el bienestar.
Actividades lúdicas bien diseñadas disminuyen los niveles de cortisol, mejoran el ánimo y refuerzan el sentido de pertenencia. Empresas como SAP y Zappos han implementado rutinas de juego intencional para aumentar la retención de talento y reducir el burnout.
Fortalece el liderazgo y la toma de decisiones.
En pocas palabras:
Jugar no es distraerse del trabajo. Es hacerlo más humano, más creativo y más efectivo.